Sexualidad en la Escena - Pte. 1
Para entender el papel de la sexualidad en la escena gótica, es necesario remontarnos a temas controversiales antes de tocar la escena actual.
Descendiendo a las celdas de la Bastilla, se halla Donatien Alphonse Françoise de Sade, llamémosle el 'Divino Marqués' quien marcó la senda de la transgresión para que siglos después siga siendo concurrida. Los cimientos de esta filosofía se hallan reposando en él, quien ha de mencionarse, fue el primero en proponer que el placer y el dolor son piezas claves, necesarias para la libertad fuera de la moralidad; se trata de un legado que perdura porque su escritura fue un acto de rebelión política más allá del erotismo.
La sexualidad cruda, el libertinaje, el dolor físico, la filosofía de la transgresión, Sade buscaba la libertad a través de la carne y el grito entre tinieblas de las mazmorras, la reacción física pura, la vibración de los nervios que siglos después encontramos en música y BDSM. "¿No sabéis que es, de todas las sensaciones, la del dolor la que más vivamente conmueve, y la que produce en nuestra alma la sacudida más vigorosa? [...] No hay más que un modo de que vibren nuestros nervios: el dolor." (Sade, 1795)
Por otra parte, a principios del siglo XIX, la oscuridad se transfigura, se vuelve sexy y elegante, por un lado, porque Lord Byron aporta una figura del "Héroe Byroniano" rebelde, melancólico, bisexual y peligroso que nos causa tanta fascinación, así es, el prototipo de la estrella de rock gótica; entonces John Polidori toma esta personalidad creando al vampiro aristócrata volviendo a los antiguos vampiros monstruosos y sucios en seductores de salones de baile. "Su mirada gris y muerta... caía sobre la mejilla de una mujer con el peso del plomo, penetrando hasta su corazón, helando su sangre; pero no por eso dejaba de inspirar un interés que crecía con el miedo." (Polidori, 1819)
A mediados y finales del siglo XIX nos inunda la era victoriana, Sheridan Le Fanu publica Carmilla aportando con ello a la sexualidad femenina y lésbica pues se introduce la tensión sexual explícita entre mujeres en la literatura de vampiros, una aceptación a la diversidad sexual y un gran angular para la estética gótica, en Carmilla el vampiro se transmuta, ahora es una mujer que seduce a otras mujeres en sueños. "A veces, después de una hora de apatía, mi extraña y hermosa compañera tomaba mi mano y la retenía con un apretón cariñoso; otras veces... me atraía hacia ella, y sus labios calientes recorrían mis mejillas con besos, y me susurraba casi en sollozos: 'Eres mía, serás mía, tú y yo somos una para siempre'. (Le Fanu, 1872)
Luego viene una era de filme, el cine mudo y la invención del "Vamp" allá de 1910 a 1920 ¿qué significa esto? La palabra vampiro se acorta a Vamp para describir a una mujer sexualmente depredadora, no tanto en un sentido sobrenatural pero sí fatal. La mujer toma el control, es decir, en el romanticismo la mujer a menudo era la víctima (excepto por Carmilla), en el cne mudo nace la Femme Fatale, la sexualidad se vuelve entonces visual, la "Vamp" usa su sexualidad para destruir a los hombres, un empoderamiento oscuro donde la tinta de las novelas se convirtió en el maquillaje del cine mudo. Con Theda Bara, el vampiro dejó de ser un cadáver para convertirse en una mujer real: la 'Vamp', aquella que usa la oscuridad como arma de seducción masiva, además definió la estética gótica con ojos delineados con kohl negro, piel pálida y mirada intensa y lo hizo antes de que siquiera existiera el término. En 1915, Theda Bara protagonizó A Fool There Was, momento en el que la sexualidad gótica la adopta como primer ícono visual, entre una palidez espectral, ojos cargados de kohl negro que sería el dogma de la escena gótica décadas más tarde y sexualidad intrusiva. La Vamp era oscuridad, representaba el miedo profundo masculino hacia una mujer sexualmente emancipada, que consume energía vital y financiera de sus amantes sin ofrecer redención. Theda Bara personificó el poema de Rudyard Kipling que inspiró su película donde la devoción hacia lo oscuro es ineludible y enteramente humana; así como también la muerte y el sexo se vuelven productos de consumo masivo y glamuroso.
Y esto no se detiene ahí, si se habla del Horror de Hammer, alrededor de 1950 a 1970s se transfigura directamente a la estética gótica clásica con la sexualización en technicolor; las películas de la productora Hammer (con Christopher Lee) llevaron a la pantalla sangre roja brillante y escotes pronunciados, se erotiza el acto de morder, en estas películas, las víctimas ya no gritan de horror, parecen estar en un trance extático. Visualmente el mordisco es un orgasmo y esto aunado a lencería victoriana, corsés y camisones translúcidos vuelve el momento canónico a nivel de estética. A mediados del siglo XX, la sangre se vuelve un fetiche visual. El cine de la Hammer enseñó que el terror podía ser estéticamente hermoso y que la víctima, al ofrecer su cuello, estaba participando en un acto de entrega absoluta.
Casi al mismo tiempo, en los años 50s, emerge un Pin-Up macabra y el Camp; Vampira (Maila Nuermi) que mezcla el sexo, el humor y la muerte, volviendo la sexualidad oscura en cultura pop y fetiche. Vampira tenía una cintura de avispa gracias al uso del corset extremo, así como una actitud de dominatrix inalcanzable, ella es la precursora directa de la estética Gothabilly y del fetiche de látex/vinil que explotaría. Antes de la llegada del punk, una mujer caminó por las calles de Los Ángeles vestida de viuda negra a plena luz del día. fusionando el glamour de Hollywood con la frialdad de la tumba, creando el molde para la 'Goth Girl' moderna: inalcanzable, irónica y dueña de su propia imagen.
Ahora, transportémonos a los finales de los 70s, donde una generación nueva se armó con desencanto y guitarras y tomó esa herencia convirtiéndola en un grito de lucha, guerra y libertad. ¿cómo? Vamos a repasar esa alquimia fascinante.
El punk fue en muchos sentidos un escupitajo de rabia, esa esencia antisistema y de desacuerdo con la realidad "aceptable", pero el gótico podemos tomarlo como el suspiro posterior, repleto de teatralidad, estética y profundamente sexual en una nueva forma.
Londres.
Vivienne Westwood (diseñadora) y Malcom McLaren abrieron la tienda "SEX" en King's Road; un movimiento descisivo que tomaba la indumentaria de castigo del Marqués de Sade, es decir, el látex, las correas, las rejillas, los collares de perro y los sacaron de la clandestinidad del dormitorio para llevarlos a la calle, es cuando la indumentaria fetichista se vuelve simbólica, más allá de su funcionalidad, en la naciente escena gótica usar un corsé o alguna prenda de vinil no implicaba necesariamente un acto sexual de inmediato, pero sí una declaración de principios en los que el dolor se aceptaba y el placer se veía como una estética pública. Por ello, hablar de la sexualidad gótica implica este lugar, la utilería del dolor privado se vuelve una armadura usada en público, la juventud la utilizó por su alta capacidad de choque en el que uno era un desviado y se sentía orgulloso de ello...
El Post-Punk tomó los pedazos de cuero y látex transformando la agresión en atmósfera lo que hace surgir nuevos arquetipos de deseo, se redefine el significado de lo sexy primero con Dave Vanian, The Damned quien, trajo de vuelta la elegancia aristocrática de Polidori al escenario, es el momento en que Vanian viste como un caballero victoriano recién salido de la tumba proyectando la imagen del hombre gótico como un ente refinado, misterioso y clásico. Luego nace el club Batcave en 1982, la sexualidad se libera de las ataduras del género, la androginia se convirtió en estandarte erótico y figuras como Peter Murphy evocaban una exquisita sensualidad cadavérica marcando el retorno del héroe Byroniano bajo luces estroboscópicas; la androginia espectral de Bauhaus con Peter Murphy , así como la fragilidad torturada de Ian Curtis (en Joy Division) despojan a la masculinidad del machismo del rock clásico, por lo que el objeto de deseo masculino era ese hombre pálido, delgado, con pómulos marcados y una mirada perdida, es por ello que la canción Bela Lugosi´s Dead es un himno fundacional por su sonido y erotismo, es decir, un ritmo lento, hipnótico, dub, con invitaciones a movimientos lentos lejos del pogo violento.
Soiuxsie Sioux toma el legado de la Vamp Theda Bara (las Vamps del cine mudo y las dominatrix de Westwood) volviéndolo radical, de esa forma, ya no era la mujer fatal de suave seducción, se vuelve una figura de poder agresivo que mezcla lencería con botas militares, crea una sexualidad agresiva y soberana, no se proyectaba disponibilidad sexual, su imagen con el maquillaje geométrico, los pechos expuestos pero protegidos con arneses y cuero proyectaban poder... pero una actitud de ver, no tocar.
Es así que la escena gótica primigenia creó un espacio seguro, pero paradójico, sin juicios ante la sexualidad disiente, homoerotismo, BDSM o la ambigüedad, se volvieron la forma más sublime de arte. Los góticos vivieron a todo volumen lo que el Divino Marqués escribió en prisión y lo que Theda Bara actuó en profundo silencio, esa fue la génesis, la construcción de un mundo cuyo afrodisíaco es la oscuridad, se crea el molde de la chica gótica moderna, es inalcanzable, irónica y dueña de su propia imagen.
La culminación cultural de un cultivo estético y erótico, toma lugar en 1983 con la película The Hunger, Bauhaus toca en una jaula mientras David Bowie y Catherine Deneuve, son vampiros bisexuales, cultos, eternamente jóvenes que cazan en la pista de baile... la dinámica sexual de la escena se volvió canon con este filme, es decir, la fusión de la moda, música, fluidez del género y depredación romántica. El club gótico se consolidó como un santuario, un espacio seguro donde la se desata la sexualidad disidente, homoerotismo y el fetiche, la única perversión inaceptable era la "normalidad".







